Cabecera

"No hay barrera, cerradura, ni cerrojo
que puedas imponer a la libertad de mi mente"

Virginia Woolf

domingo, 22 de diciembre de 2013

GRANDE Wyoming





La desvalorización del mundo humano crece en razón directa de la valorización del mundo de las cosas. 

Karl Marx


Este post que vais a leer está escrito desde la admiración más profunda hacia alguien que ha tenido el valor de escribir un libro desde el desprecio más absoluto y gracias a ello poner un espejo delante de ese ser humano llamado español para que nos veamos tal cual somos y tal cual nos comportamos, atreviéndose a decir lo que todos pensamos pero que muy pocos manifestamos.

El Gran Wyoming 
siempre ha sido para mí un referente y mi admiración se remonta a varios lustros atrás cuando iba a verle con mi novio al  Café del Mercado  en el show que tenía junto con el Reverendo. Siempre que había actuación suya quería estar allí, lo que no siempre era bien aceptado por la otra parte. Puede que esa apetencia por verle actuar se debiera, como dice él mismo, a todo lo que se atrevía a decir sobre un escenario en una época en la que nadie decía algo “con sustancia” y la mojigatería era moneda de cambio.

Al Reverendo me lo encontraba con cierta frecuencia en el Cañí, un bar que regentaba un amigo en la calle Santiago, y con él llegué a compartir buenos momentos de conversación. Para mi desgracia nunca coincidí en el bar las veces que Wyoming le acompañó.

Luego les perdí de vista a todos, al bar, al Reverendo, a Wyoming, al novio… 
Más tarde Wyoming comenzó a aparecer con mayor asiduidad por televisión hasta desembocar en Caiga Quien Caiga y lo recuperé como referente y como revulsivo contra la hipocresía imperante.

Ni que decir tiene que ahora con  El Intermedio  me tiene completamente entregada. Él continuamente le quita peso a su participación en el programa y siempre hace recaer todo el éxito (o fracaso) en los guionistas, no digo que no lo tengan, pero es completamente obvio que el programa es él. La prueba está que cuando no tiene un guion delante sigue siendo el mismo o mejor.

Un ejemplo, su visita a los trabajadores de Roca:




Ahora en su libro  No estamos locos  hace una análisis de nuestra grave situación actual y  para ello, primero, se retrotrae algunos años en nuestra Historia para que entendamos que de aquellos barros vienen estos lodos. Lo hace a su manera y de forma magistral, incisiva, con humor e ironía, trazando de este modo una realidad a la que no queda otra que asentir y decir: “lo has clavado”. Esta situación que ahora mismo vivimos “esta especie de castigo divino” como dice Santiago Auseron en el artículo recién publicado en Jot Down. Una pesadilla de la que parece que no vamos a despertar nunca, digo yo.

Ahora afirma:
“Soy sensible a la injusticia, no me deja vivir”

Cómo no admirarle.

Se atreve a llamar a las cosas por su nombre y a señalar con el dedo a tanta mala gente que nos rodea y que vive en la más absoluta impunidad.

“El FMI no ha hecho más que sembrar desgracias en todo el planeta”

“Si tenemos alguna deuda que nos la expliquen y a santo de qué debemos ese dinero”



En el relato de su nacimiento político afirma: 

“El mundo lo dividí en dos: los que tienen la decencia para entender lo que pasa y los que tienen la indecencia para mirar para otro lado”.

Siempre tuvo muy claro del lado en el que estaba y que aquí no va a cambiar nada si nosotros mismos no lo hacemos cambiar.

“La gente se esconde y no quiere hablar. Yo no, yo quiero llevar una vida tranquila y honesta, por eso hablo y digo lo que no me gusta”

Chapeau!

La pena es que no hay quien le convenza de que es a alguien como él a quien necesitamos, alguien con una gran lucidez para entender lo que pasa y que sea capaz de aglutinar en su persona a tantos descontentos a quienes las soluciones convencionales ya no nos dicen nada. Necesitamos innovar, hacer las cosas de otra forma, pensarlas de otra forma. Comenzar de cero.

Sé que si lee esto (espero que lo haga) ahora mismo estará con esa sonrisa suya. Pues ya aprovecho para darle las gracias por este libro y decirle que le necesitamos, que no nos deje, que si no quiere estar en el centro mismo del huracán que no lo esté, que no se meta en política, pero que siga tangencialmente azotando conciencias.

Como diría Antonio Vega: “Ahora tú no dejes de hablar"

Gabilondo entrevista a Wyoming, merece la pena parar para ver esto: