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"No hay barrera, cerradura, ni cerrojo
que puedas imponer a la libertad de mi mente"

Virginia Woolf

viernes, 14 de junio de 2013

¿Pero dónde los periodistas?



Es un error escribir sobre alguien con quien no se ha compartido al menos un tramo de vida.  
Ryszard Kapuscinski



En 1950 Rafael Albertí en su poema “Poetas andaluces” preguntaba una y otra vez como una letanía ¿dónde están los hombres? Interpelaba así a una España azotada por el franquismo y la posguerra, donde las conciencias y los poetas habían enmudecido. Hoy traslado este interrogante y me permito la licencia de preguntar yo ¿pero dónde los periodistas? después de asistir perpleja a un Telediario Público en donde se me aconsejaba cómo vestir con decoro y que días antes alababa los beneficios de rezar para sobrellevar el paro.

Primero recuerdo a Kapuscinski, su fuerte compromiso ético y su coherencia como ser humano que derivó en una labor periodística encomiable y le ha convertido en referente irrebatible para nuestra profesión. Como ya dije cuando hablábamos de viajar, yo no entiendo ciertas experiencias sin contar con el otro, sin entrar en un contacto directo con el entorno y sus habitantes. De este modo,  Kapuscinski no entiende el periodismo desde los despachos, sin la cercanía, sin una vivencia directa con la noticia y sus protagonistas. Para ser periodista, dice, hay que ser buena persona y estar al servicio de la gente, no de los mercados. ¿Dónde los periodistas?

Difícil empresa esta de la independencia. Siempre lo fue. Hoy que el poder financiero nos acorrala y no se encuentra una salida fácil a esta encerrona, el Periodismo se haya más castigado que nunca pero también con una esperanza nueva y liberadora: Internet, su problema, su solución.

Nos guste o no Internet lo ha alborotado todo, en apenas unos años ha cambiado todas las referencias y hasta nuestro modo de vivir. Pero si algo ya no volverá a ser igual nunca es la comunicación tal y como se entendía hasta ahora. En el mundo de la Comunicación 2.0 el usuario es el protagonista, no espera a recibir la información, la genera, la comparte, la critica, ha pasado de ser un actor pasivo del proceso a llevar la voz cantante.

"La Web 2.0 podría definirse como la promesa de una visión realizada: la Red convertida en un espacio social, con cabida para todos los agentes sociales, capaz de dar soporte y formar parte de una verdadera sociedad de la información, la comunicación y/o el conocimiento” (Antonio Miguel Fumero, en Web 2.0)

Indudablemente esto ha asestado un duro golpe a la profesión que de pronto se desdibuja y se replantea. Lo recoge estupendamente mi colega Dímpel Soto en las declaraciones de Jordi Évole durante la entrega del IX Premio Internacional de Periodismo Manuel Vázquez Montalbán, cuyo post tenéis aquí a vuestra derecha y que os recomiendo que leáis, sobre todo si sois periodistas, pues hace un ejercicio de autocrítica bastante elocuente.

Muchos periodistas que han sufrido un ERE se están agrupando para crear sus propios medios. La mayoría de ellos digitales, que no dependen de los ingresos publicitarios de las grandes compañías. Y donde, en principio, podemos encontrar información -como mínimo- menos condicionada. No sabemos su futuro, pero es que tampoco sé cuál será el de los grandes medios. Lo que está claro es que ser periodista ya no es una profesión cómoda. Es uno de los sectores que más ha padecido la crisis, pero de todo eso podemos hacer una lectura positiva: como periodistas estamos perdiendo el miedo, porque cada vez tenemos menos que perder. Jordi Évole

Es cierto, cuando ya nada hay que perder no queda otra que mirar hacia adentro y sacar la esencia de lo que nos mueve.

Todo eso coincide con uno de los momentos en los que más se puede disfrutar de esta profesión, porque pocas veces hemos tenido una sociedad con tantas ganas de saber. (…) Jordi Évole

El Periodismo se reinterpreta en estos días, se moviliza y se rebela en iniciativas como la de www.sebuscanperiodistas.com donde se intenta luchar contra la precariedad en la profesión agrupándose con unos objetivos, tal y como figura en su declaración de intenciones, estos serán:

La independencia, la honestidad, la credibilidad o el compromiso social son las premisas que impulsan al movimiento Se Buscan Periodistas-Comunicadores Asociados a promover el renacimiento de nuestra profesión. 

Me vienen ahora a la cabeza nombres como Manu Bravo, Maruja Torres, el mismísimo Vázquez Montalbán, muchos muy conocidos. Pero más allá de las primeras figuras, cuya mención de honor tienen merecidísima por su buen hacer, existen cientos, miles, que permanecen en el anonimato y no cejan ni un segundo por sacar la noticia a la calle y con ello la verdad, trabajando en condiciones muy humildes. Ahí están los Periodistas.

Con este post de hoy quiero hacer un homenaje a la profesión que un día elegí y con la que he mantenido una relación intermitente y dolorosa (había que comer) pero a la que nunca di de lado y siempre he vuelto. Comienzo a pensar que periodista no se hace, periodista se nace.

Ya sabes, si eres Periodista te andan buscando.


¿Qué cantan los poetas andaluces de ahora?
¿Qué miran los poetas andaluces de ahora?
¿Qué sienten los poetas andaluces de ahora?

Cantan con voz de hombre, ¿pero dónde están los hombres?
con ojos de hombre miran, ¿pero dónde los hombres?
con pecho de hombre sienten, ¿pero dónde los hombres?

Cantan, y cuando cantan parece que están solos.
Miran, y cuando miran parece que están solos.
Sienten, y cuando sienten parecen que están solos.

¿Es que ya Andalucía se ha quedado sin nadie?
¿Es que acaso en los montes andaluces no hay nadie?
¿Que en los mares y campos andaluces no hay nadie?

¿No habrá ya quien responda a la voz del poeta?
¿Quién mire al corazón sin muros del poeta?
¿Tantas cosas han muerto que no hay más que el poeta?

Cantad alto. Oiréis que oyen otros oídos.
Mirad alto. Veréis que miran otros ojos.
Latid alto. Sabréis que palpita otra sangre.

No es más hondo el poeta en su oscuro subsuelo.
encerrado. Su canto asciende a más profundo
cuando, abierto en el aire, ya es de todos los hombres.
Rafael Alberti