Cabecera

"No hay barrera, cerradura, ni cerrojo
que puedas imponer a la libertad de mi mente"

Virginia Woolf

viernes, 7 de junio de 2013

Hecho un pincel



Una naranja sobre la mesa, su vestido en la alfombra, 
y usted en mi cama, dulce regalo del presente, 
emoción en la noche, llama de mi vida.
Jacques Prévert


¿Qué despertar habéis tenido hoy?

Si os habéis levantado con el ojo pegao´ habéis echado mano al armario sin ni siquiera mirar y os habéis plantificado lo primero que habéis pillado es que vuestro día no plantea a priori grandes emociones.

Pero ojalá que haya sido uno de esos días de “ahora voy y me como el mundo”.  Os habéis maqueado, elegido con cuidado la ropa, puesto muy guapetones y ¡hala, a lo que os echen! sin un porqué determinado, solo por el puro placer de luciros y sentiros bien en vuestra piel ¡ole!.  Ya ni os cuento si en el horizonte tenéis un planazo de esos de “hoy triunfo” donde habréis puesto cuidado en cada detalle y saldréis hechos un pincel.

Porque si os habéis levantado como en el primer ejemplo y, de repente, el día da un giro de 180º, se os presenta un planazo, una fiesta molona, una cita interesante, un cuerpo a cuerpo y vosotros con esas pintas, seguro que lo primero que haréis será meteros en el baño a mirar qué pinta lleváis y después daros de cogotones contra la pared por haber sido tan tontos y haber descuidado el look. Aunque lo mismo lo habéis hecho adrede, tentando a la suerte y poniendo en práctica la  teoría braga Bridget Jones  que dice que cuanto más grande sea la braga que te pongas más posibilidades hay de que esa noche te lleven al huerto.

Qué importante es cómo nos vestimos y para qué

Seguramente todos lo habréis experimentado alguna vez, cómo cambia vuestro estado de ánimo si ponéis un poquito de cuidado en cómo os presentáis ese día a los ojos de los demás.  Las apariencias engañan, sí, engañan, lo sabemos todos pero no podemos evitarlo, antes incluso de que nos presenten a alguien, antes de que conozcamos su nombre y alguna cosa más sobre esa persona, ya hemos procesado miles de detalles con los que nos hemos creado una película de su vida.  En la mayoría de los casos ese primer análisis no tendrá mucho que ver con la realidad pero ya siempre nos quedará esa primera impresión.

El envoltorio tiene mucho peso en la construcción de la imagen y gusta para ponerlo y para quitarlo, intriga y seduce.  Luego el contenido es el que le da vida, lo mueve y lo presenta, lo hace aún más atractivo, de tal manera que de una buena combinación entre ambos nace el  deseo.  Y esto nada tiene que ver con el ser guapo o no.   “El vestido es la característica de las maneras y las maneras son el espejo de las ideas” decía William Allison.

La imaginación se nos desata, echa a volar.
Como decía la gran Rocío Jurado “siempre insinuar nunca mostrar”.

Hace años, en mí radiocasette, esto no debería decirlo por coquetería pues ya me pone en una edad ;), tenía consumidita una cinta del concierto de  Aute entre amigos  (mi naturaleza se vuelve obsesiva cuando algo me gusta) y esa cinta no paraba de dar vueltas una vez y otra en casa, canción tras canción. 

Primero sonaba “anda, quítate el vestido…”




Para acto seguido el mismo Aute decir “no te desnudes todavía…”




Mi madre, hartita de oír día tras día la misma cantinela acabó exclamando “a ver si se decide ya de una vez, que la vista o que la desvista pero que no la deje a medias que así la mata de un resfriado”

Ahí me di cuenta, ante esa indecisión de Aute, lo importante que es darle pie a la imaginación y a la seducción para despertar el deseo… de vestir, de desvestir ...

 ...de vivir.

Nacha Pop  lo tenían más claro, lo que realmente importa y lo que les pone es que te vistas, bien.
Así que, no os descuidéis.




Perdonad la calidad de este último vídeo pero creo que es un gran documento histórico y merece la pena que lo veáis.