Cabecera

"No hay barrera, cerradura, ni cerrojo
que puedas imponer a la libertad de mi mente"

Virginia Woolf

lunes, 11 de marzo de 2013

Esas casualidades




¿Quién es esta mujer?

Se trata de Fiona Apple …o lo mismo no.

Ella no lo sabe pero en realidad en este vídeo en concreto se llama Amelia Galli, Scipona, o quizá si lo sepa y la esté suplantando. Ya no solo porque en su complexión física, fibrosa y delgada, o en su corte de cara, se asemejan escandalosamente, sino porque en los tres minutos y medio que dura este vídeo comparten toda una imaginería idéntica: criaturas viscosas, pulpos, calamares, caracoles, frente a estructuras estáticas y metálicas, el agua, el cocodrilo, los colores intensos, hasta el gesto final es compartido entre pícaro y ahí queda eso.

Fiona, según ella misma cuenta, se dejó llevar a esas situaciones por el director del video, al que previamente le había dado las pautas, y mientras ella canta que quiere vivirlo todo y convivir con las imágenes de su cabeza, Scipona las ha hecho suyas y las traslada a sus cuadros como se muestra en el enlace que tenéis a la derecha  (el texto en castellano en la página adjunta)

Fiona fue capaz de cancelar todos sus compromisos en el momento que su perra estaba a punto de morir porque, según sus palabras, no será “una mujer que pone su carrera por delante del amor y de la amistad”. He visto a Scipona hacer esto mismo paralizando toda su vida y su carrera por hacer lo que el amor le dictaba.
  
Fiona, qué casualidad, fue pareja del director de Magnolia, Paul Thomas Anderson (dos post más abajo) y colaboradora de Aimee Mann. Scipona, con la que tengo una relación profesional y de colaboración desde hace muchísimos años, es una de mis amigas más queridas.

Fiona/Scipona qué escalofrío intangible, inexplicable, surrealista, como ambas dos en estos tres minutos en los que han formado parte de un mismo latir sin conocerse y estando cada una en una punta del mundo.



Ni el amor, ni los encuentros verdaderos, ni siquiera los profundos desencuentros son obras de las casualidades, sino que están misteriosamente reservados ¡Cuántas veces en la vida me ha sorprendido como entre las multitudes de personas que existen en el mundo, nos cruzamos con aquellas que de alguna manera, poseían las tablas de nuestro destino, como si hubiéramos pertenecido a una misma organización secreta, o a los capítulos de un mismo libro! Nunca supe si se los reconoce porque ya se los buscaba, o se los busca porque ya bordeaban los aledaños de nuestro destino 
Sobre héroes y tumbas, Ernesto Sábato