Cabecera

"No hay barrera, cerradura, ni cerrojo
que puedas imponer a la libertad de mi mente"

Virginia Woolf

lunes, 25 de marzo de 2013

Derecho a dudar



“No puedo decir que no esté en desacuerdo contigo”
Groucho Marx


Ya para un mes volcando palabras en la pantalla y disparándolas al hiperespacio. Habrá quien diga que tampoco es para tanto que me queda aún mucho por demostrar. Sí, de acuerdo, es un largo recorrido pero yo no salgo de mi asombro. Lanzarme en plancha a esta aventura después de tantísimo tiempo sin escribir para publicar me ha supuesto muchas cosas, unas previsibles y otras sorprendentes y sobre todo gratificantes.

He llegado a este punto como esa enamorada que no cruza palabra con el chico hasta que llega el día en que una amiga le da el empujón susurrando “díselo”. De repente, se encuentra cara a cara con él, balbuceando alguna frase inconexa y completamente aterrada. A mi me dieron ese empujón y aquí estoy feliz, muy feliz, frente a este reto.

Esto no solo me ha obligado a cuestionarme a mi misma sino que me ha puesto en contacto con gente extraordinaria (bien puesto aquí lo de extra) que se me ha acercado con mucha humildad y grandes consejos. El mejor de todos ellos ha sido el que me dio un amigo frente a un café hace unos días: “concédete el derecho a dudar”, me dijo, “frente a la tentación de moverte entre certidumbres busca siempre la doble cara, el matiz, la réplica, pocas cosas son incuestionables”.

En este punto y como siempre que me encuentro en una encrucijada, me pregunté yo a mi mismisidad: “Groucho ¿qué opinaría de esto?”  y, una vez más, no me defraudó me dio la frase que abre este post, que me parece buenísima, y más tarde recordé esa obra maestra del absurdo que es la escena del espejo en “Sopa de Ganso” (Leo McCarey, 1933) el hombre dudando de su propia imagen reflejada. 




Su afinado humor, su inteligencia, la soltura con la que se movía en el absurdo, ese giro inesperado que le daba a todo y sobre todo su amor por la vida,  creo que facilita el quitar hierro a las cosas tanto buenas como malas. El mismo se planteó un reto “vivir para siempre o morir en el intento”. Durante el camino nadie como él supo satirizar nuestras convenciones, poner en evidencia lo absurdo de muchos comportamientos humanos y criticar al poder. Con su ejemplo se pierde el miedo a dudar y a equivocarse. El humor es lo que tiene que no te deja ponerte intensa pero profundiza, se lo recomiendo a cualquiera.

Si todo fuera previsible en la vida moriríamos de hastío, seríamos máquinas. Así que, aquí estoy yo, de la mano de Groucho, afrontando un mes más con humor y con mis dudas. Entre la duda paralizante y la del atrevimiento gana la segunda, con su miedito, pero qué bien sabe, con el corazón a tope.


Por cierto, Groucho nos dejó frases y diálogos soberbios pero no es cierto que en su epitafio diga “Disculpe que no me levante”. Lo que si es cierto es que en cierta ocasión le dijo a un camarero "Si no me sirven enseguida, me iré con indignación. ¿Puede alguien llamar a Indignación?"

Sígame, caballero, yo se la presento. 





Rufus T. Firefly es un grupo madrileño que toma su nombre del disparatado presidente de Freedonia en “Sopa de Ganso” y que a finales del 2012 sacó su segundo disco ø que merece escucharse con atención y disfrutarse.