Cabecera

"No hay barrera, cerradura, ni cerrojo
que puedas imponer a la libertad de mi mente"

Virginia Woolf

jueves, 7 de marzo de 2013

de Vega a Vegas

El día que murió Antonio Vega.

El día de Mayo que murió Antonio Vega la pena me dejó todo el día fuera de juego y, con la cantidad de gente que le quería, me imagino que alguien ahora mismo sabe de lo que hablo. Todos somos irrepetibles pero no todos llegamos a ser tan especiales, ni a dejar la huella que él dejó.
Yo, sin saber lo que tenía, durante mucho tiempo le hice esperar en mi estantería dentro de un vinilo de Nacha Pop que había llegado ahí de forma rocambolesca y con una dedicatoria: “lo nuestro será siempre algo más que una tontería”. Fue un regalo que un noviete le hizo a una amiga y ella lo rechazó, me lo dio a mí porque el chaval en cuestión resultó ser gay. Al no sentirme dueña del disco, por pudor, no lo escuchaba, hasta que un día lo oí y comenzó a sonar “Una décima de segundo” toda una revelación. Dejó de ser una tontería para pasar a ser parte de mí, cogerme de la mano y llevarme con los ojos cerrados a infinitos campos hasta ese día de Mayo.
Todos fuimos testigos de su vida marcada por la poesía y la droga, de las que nunca pudo escapar, y bien que se lo agradecemos porque quizá por ello nos dejó una herencia de la que ya muchos no podemos prescindir.

Creo que la canción que hoy os dejo es mi favorita, aunque me cuesta decantarme por alguna. Esta versión al lado de Enrique Urguijo (más madera) me parece que deja sin aliento y a mí me pone las pilas.




Y entonces llegó él

Con otra forma de hacer y de sentir distintas, se presentó un día por mis oídos Nacho Vegas diciéndome que casi conoció a Michi Panero. Al principio, no le entendí bien, no sabía de qué iba pero de repente se me hizo imprescindible no sé si como persona o como artista. En estos días se reeditan dos discos suyos en vinilo “Desaparezca aquí” y “Verano fatal”

Me impresiona la valentía y la determinación con la que afrontó su salto desde Manta Ray, ese indie español tan inglés, para comenzar a cantar en solitario en castellano y abierto en canal. Alabo su honestidad y su grandeza para contar sus sinvivires y su paso por las drogas, en este caso zanjado con éxito.
Si a esto añadimos que creció escuchando a los Housemartins, Morrisey, que versiona a Cecilia, colabora con Bunbury, su gusto por Dylan, o por Raymond Carver y encima se compromete con su tiempo y se implica políticamente, pues creo que no hay duda: es el hombre de mi vida, por favor, que alguien vaya y se lo diga.

Hoy que una guerra va a estallar creo que con un beso me basta o quizá me confunda.